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El Delta y su encanto, mucho verde, el rio caudaloso, pájaros, peces, barcos y buena cocina… hay algo más que hacer? Todo es lo que sucede cuando se arriba al Gato Blanco, un restaurante isleño que brinda además una hectárea de parque, para el reláx. Dentro hay dos confortables hogares a leña para los días fríos, que también son bellos en Tigre y profusión de plantas, mesas amplias y cómodas. Los platos de su carta son sencillos y sabrosos, ya que sus responsables saben muy bien que el aire libre estimula el apetito. Delicado el lenguado “au citrón vert” con suave salsa de champagne y limón. Perfecto para acompañarlo con un buen champagne brut. Luego un postre o un café mirando correr el río… |